Una sola y misma planta: Cáñamo y Cannabis

Fue Carl von Linné, taxonomista sueco, quien le dio el nombre científico a la planta en 1753, el Cannabis Sativa L. Desde un punto de vista etimológico, «cannabis» significa «cáñamo» y «sativa» significa planta cultivada en latín, la traducción exacta es, entonces, «cáñamo cultivado L». La «L.» es en homenaje a Linné. Entonces, en ese momento, existía usa sola y única planta.

No fue mucho después que empezaron a surgir las diferencias. La historia, los usos y los cruces son las que crearon las diferencias que conocemos hoy.

Una distinción aparece

El cáñamo, conocido también como cáñamo industrial, se cultiva legalmente en toda Europa por su fibra y sus cualidades nutritivas. Se utiliza también en el sector alimentario en la forma de aceite y, la semilla, solo para el textil, los materiales de construcción, la imprenta, los cosméticos, etc. Aunque posee pocos fitocannabinoides, el CBD (cannabidiol) sigue siendo el más presente en el cáñamo.

Una distinción arbitraria que hoy en día se ha convertido en un estándar fue dada por un científico canadiense, Ernest Small, en su libro “The species problem in cannabis” (El problema de las especies en el cannabis), publicado en 1971. En él, hace notar que el cáñamo debe de contener menos del 0,3 % de THC (tetrahidrocannabinol) para ser categorizado como tal. Esta postura ha influenciado posteriormente a los estándares en numerosos países, específicamente a Francia que establece el límite en un 0,2 % de THC.

En efecto, aunque sea fácil de confundirse, lo que la legislación rechaza no es la planta en sí, sino su molécula psicoactiva, el THC.

El cultivo y los cruces han creado también, con el tiempo, las diferencias morfológicas. El cáñamo es una planta alargada, con un gran tallo y troncos más gruesos que los del cannabis, todo ello con el fin de optimizar la producción de fibra.

Por su lado, el cannabis ha sido cultivado y cruzado en el tiempo por su potencial psicótropo y psicoactivo, es por eso que está recubierto de tricomas, de excrecencias finas y estructuradas, eclipsado por cabezas microscópicas de aspecto cristalino. Los tricomas se forman durante la floración y contienen los cannabinoides. Por lo tanto, el cannabis es más pequeño y más robusto que el cáñamo con el fin de poder soportar el peso de las flores y optimizar la producción de cannabinoides. Su cultivo está prohibido prácticamente en todo el mundo por su fuerte concentración de TCH.

Una planta, diversos usos

Así como originalmente había una misma planta, tampoco existe una planta para uso recreativo y otra para fines medicinales. Lo que tiende a diferenciarlas se basa en la concentración más o menos elevada de THC. Con frecuencia, se tiende a asociar la molécula de THC con el uso para fines recreativos, mientras que a la molécula de CBD solo con todos los beneficios terapéuticos. En realidad, solo la forma de consumirlo y el objetivo que persigue el consumidor marcan la diferencia. De hecho, numerosos estudios repartidos a lo largo de los últimos 20 años han demostrado las propiedades terapéuticas de la molécula de THC, pero también de todos los otros cannabinoides. Existen 144 conocidos hasta hoy en día y presentes en la planta, el THC y el CBD son los que están en mayor cantidad, seguidos por el CBN, el CBG, el CBC y el THCV.

¡De ahí la importancia del efecto séquito!

Referencias

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