Con los cannabinoides todo es cuestión de paciencia y moderación. En este momento, no es posible preconizar una dosis exacta por patología, si bien existen técnicas y métodos para ayudarle a encontrar la dosis adecuada, adaptada a sus necesidades.

CBD: Hacia una dosis individual

Contrariamente a un medicamento, el cannabis está hecho de cientos de moléculas, si añadimos a esto el carácter único de su metabolismo y los objetivos que quiere alcanzar, hay una dosis única adaptada a cada uno de nosotros.

El campo de aplicación de los cannabinoides se extiende en un amplio abanico. Por ello hay quien los usa en lugar de otros para tratar las patologías cotidianas o quien los usa para patologías mucho más serias. Por ello, la dosis puede variar y adaptarse según el día, las necesidades y la intensidad de estos síntomas.

CBD: El ejemplo de un protocolo a seguir

Los estándares fijan la dosis a tomar entre los 0,2 y los 10 mg de CBD/kilo/día. Aún si abrimos con eso una amplia selección de posibilidades, tenemos algunos consejos y técnicas para compartir con usted:

  • Comience siempre con una dosis reducida, 2 mg/día es un mínimo, por debajo de este la dosis es demasiado débil y no tiene interés.

  • Aumente la dosis progresivamente cada 4/5 días hasta encontrar su «ventana terapéutica», es decir, el momento en el que constate mejoras. Estas mejoras pueden no detener completamente los síntomas deseados, pero indican que está entrando en su «ventana terapéutica». Esto puede ser un sueño mejorado, una piel más clara, un mejor humor, etc.

  • Ahora que ha encontrado su ventana terapéutica, mantenga la dosis durante de 3 a 4 semanas.

  • Si al final de estas 3 a 4 semanas todavía nota mejoras, aumente la dosis durante las 3 o 4 semanas siguientes y seguidamente con la misma frecuencia mientras que los efectos positivos se hagan sentir.

  • Tenga cuidado con el efecto bifásico de los cannabinoides. De hecho, menos puede también significar mejor, no hace falta dudar a la hora de reducir la dosis si se da cuenta de que no hay mejora en su estado de regresión.

Los cannabinoides ingeridos se deben tomar, preferentemente, durante la comida.

PRECAUCIONES A TOMAR

Si bien no existe una dosis letal y la molécula del CBD no es psicoactiva, no hay que considerarla inofensiva.

Los efectos secundarios que se conocen:

  • Si bien son poco comunes, las alergias al cannabis pueden aparecer. Es por ello, entre otras cosas, que es importante comenzar con dosis reducidas para ver cómo reacciona su cuerpo.

  • La toma de cannabinoides puede igualmente llevar consigo la bajada de su presión arterial. Mantenga la vigilancia si toma medicamentos para ello, su presión podría bajar demasiado. Podría ser que tuviera que reducir su medicación para evitar este problema.

  • Otro efecto secundario revelado por los usuarios es la somnolencia, ¡que no siempre es un efecto indeseado!

La interacción con otros medicamentos a tener en cuenta:

Los cannabinoides como el CBD puede inhibir el metabolismo hepático de los productos farmacéuticos. Si se toman dosis elevadas de CBD, este puede neutralizar temporalmente la actividad de las enzimas presentes en el hígado y por ello modificar la manera en la que los medicamentos actúan sobre su metabolismo. Este fenómeno está todavía poco estudiado, pero debe tenerse en cuenta.

A continuación, una corta lista de los medicamentos de los que se sabe que son sensibles a las interacciones con el CBD:

  • Inhibidor de ácido Pantoprazole

  • Antiepiléptico Clobazam (Frisium)

  • Inhibidor del ácido Omeprazol

  • Neuroléptico Risperidone (Risperdal)

Por ello es importante espaciar la toma de cannabinoides al menos 2 h tras la ingesta de los medicamentos.

Hable siempre con su médico, esté abierto o no al respecto, es importante informarle.

Fuentes:

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